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�FRICA | por Alerta 360 Internacional

 

�Saben que es Navidad?
�ltima modificaci�n: 22 de diciembre de 2009 | Descargar en formato PDF

 

Como pr�cticamente todo el mundo sabe, Etiop�a ha sufrido algunas de las hambrunas m�s extensivas de los �ltimas d�cadas. Una de ellas, ocurrida entre 1983 y 1985, llegar�a a la consciencia de Occidente, que iba a responder con campa�as de recaudaci�n de dinero para enviar ayuda alimenticia a los m�s necesitados del sufrido pa�s.

 

�Qu� fue lo que ocurri� con todo lo reunido en esas ocasiones? �Cu�l es la historia detr�s de esas famosas campa�as?

 

La BBC realiz� una documental muy impactante sobre la situaci�n de hambre extrema que estaba atravesando el pueblo et�ope. Despu�s de que el irland�s Bob Geldof viera esa documental escribi� junto a Midge Ure la canci�n "Do they know it's Christmas?", la �nica canci�n de Band Aid. Fue interpretada por estrellas como Sting, Bono y Boy George. El proyecto produjo otras imitaciones en el mundo, como la conocida USA for Africa, con el single "We are the World" en 1985, escrita por Michael Jackson y Lionel Richie y cantada tambi�n por Stevie Wonder, Tinta Turner, Ray Charles y otros.

 

Lo cierto es que la crisis et�ope de la d�cada de 1980 retratada en aquella penosa documental ten�a tres or�genes principales, como inform� David Rieff al peri�dico alem�n "Der Tagesspiegel": Una raz�n fue la sequ�a de dos a�os de duraci�n en la regi�n sub-sahariana. Las otras dos causas eran humanas: las guerras expansionistas del gobierno contra Eritrea y las acciones del Frente de Liberaci�n Popular Tigrayano, que llevaron a un alto n�mero de refugiados que hu�an del terror desatado. Por otra parte, la colectivizaci�n reforzaba bajo el gobierno socialista fue puesta a pr�ctica brutalmente por Mengisto Haile Mariam[1] (apoyado por los sovi�ticos) y el Comit� Central del Derg (junta Marxista-Leninista). En 1984 se proclam� el comunismo como ideolog�a nacional y de forma similar a otros pa�ses comunistas, las diferentes t�cticas de nacionalizaci�n llevaron al hambre a grandes partes de la poblaci�n.

 

El Derg hab�a procedido a una socializaci�n forzada de la econom�a. Apenas cuatro meses despu�s del destronamiento del Emperador, se nacionaliz� la banca y los seguros. Luego prohibir�an la posesi�n de tierras y limitar�an los bienes inmobiliarios a uno por familia. Cualquiera que tuviese m�s, por herencia o adquisici�n, era expropiado autom�ticamente por el Estado. Todo esto fue decretado en 1975, al mismo tiempo que se aplicaba la campa�a de represi�n pol�tica y se desarrollaban las guerras del Ogaden y Eritrea.

 

Millones de campesinos pasaron a depender del Estado que hab�a expropiado sus tierras. La nacionalizaci�n del Gult y el Rist, los dos entes reguladores de tenencia de tierras tradicionales en Etiop�a, dejaron a los campesinos a la merced de las decisiones gubernamentales. Se produjo un �xodo masivo de hambrientos despose�dos. Tras los conflictos regionales se planific� la implementaci�n de Granjas Colectivas al estilo sovi�tico. La meta era llevar a 33 millones de campesinos (3/4 partes de la poblaci�n) a granjas colectivas.

 

Fue fundado el Partido de los Trabajadores de Etiop�a (PTE), que se convertir�a en la organizaci�n rectora de la vida y la pol�tica del pa�s. La poblaci�n deb�a obedecer ciegamente a los dictados del Partido.

 

El campesinado, acostumbrado a las sequ�as c�clicas que afectan al pa�s, ten�a normalmente m�todos para contrarrestar regularmente sus efectos. Sin embargo, la campa�a de traslados masivos forzados impidi� a los empobrecidos y trasplantados agricultores hacer frente a este problema, con las grav�simas consecuencias que luego se hicieron notar. Muchos hab�an tenido que abandonar sus aldeas para buscar otro tipo de trabajos. Las granjas colectivas, por supuesto, funcionaban mal. Se sum� a la mala gesti�n el trato esclavista de sus trabajadores.

 

A la pobreza general debida a las nacionalizaciones de 1975, se agregaba que quienes todav�a pose�an peque�as parcelas que apenas les permit�an producir para vivir, ten�an la obligaci�n de pagar altos impuestos al gobierno. Adem�s, el Estado era el �nico demandante de los excedentes agr�colas, por lo que controlaba completamente los precios, fijados por un gabinete ministerial, y que no correspond�an a los del mercado. As�, los campesinos pagaban m�s por las semillas en el mercado negro de lo que recib�an del Estado por el producto final. Y esto arruin� a la gran mayor�a.

 

El baj�simo valor de precio fijo del grano era un desincentivo para la producci�n, y algunos campesinos ten�an que comprar grano en el mercado abierto s�lo para cumplir la cuota obligada. Los habitantes de Wollo, que estaban afectados por la sequ�a, ten�an adem�s que proveer un "impuesto de alivio de la hambruna" hasta 1984[2].

 

El Derg adem�s us� el sistema de permisos de viaje para impedir que los campesinos se dedicaran a actividades no agr�colas, como peque�o comercio y mano de obra n�mada, para adquirir ingresos suplementarios. La venta mayorista de grano fue declarada ilegal en la mayor parte del pa�s, resultando en que el n�mero de vendedores de grano cayeran de los originales 30.000 a 4.942 en la d�cada posterior a la revoluci�n[3].

 

En estas condiciones, muchas familias debieron vender su escaso patrimonio, que no superaba una choza, un par de corderos y una vaca enflaquecida en la mayor�a de los casos.

 

La sequ�a s�lo vendr�a a empeorar el panorama. Primero Mengistu neg� la situaci�n. Ya antes y a pesar de no tener relaci�n pol�tica, Estados Unidos provey� cientos de millones de d�lares al gobierno et�ope para detener la hambruna o el problema que era evidente que vendr�a a ra�z de la sequ�a que azotaba al pa�s. Ese dinero fue usado mayormente para financiar un programa de genocidio y para m�s compras de armas[4].

 

Pero despu�s de la negativa a lo que ocurr�a ante el mundo Mengistu vio en ello una oportunidad �provechosa�. Cuando el hambre y la muerte ya atenazaban a la poblaci�n en el oto�o de 1984, la noticia se supo en Occidente. Por doquier se ve�an ni�os muertos de hambre y devorados por los mosquitos, mujeres que intentaban en vano sacar algo de leche de sus pechos secos para alimentar a sus beb�s moribundos, cad�veres amontonados, etc.

 

La documental de la BBC que inspir� a Geldof hizo poca menci�n a c�mo Mengistu explotaba la hambruna como arma pol�tica. Nada dijo de que su meta era despoblar las zonas rebeldes reubicando forzadamente a cientos de miles de personas de Etiop�a del norte a zonas del sur. A cambio, la documental de Michael Buerk s�lo describ�a la situaci�n et�ope como una "hambruna b�blica".

 

Buerk sab�a lo que estaba haciendo. Como luego contar�a Daniel Wolf en England�s Spectator, le hab�a dicho: "tienes que... tomar la decisi�n, �ese lado de la historia es realmente importante? Y tambi�n, en el fondo de tu mente, est�: si exagero el �ngulo negativo de esto, voy a ser responsable de... la inhibici�n de la gente para que suelte su dinero"[5]. �Por qu� dejar, al fin de cuentas, que los hechos compliquen una buena historia?

 

La reacci�n fue como el gobierno quer�a: el mundo respondi� ante el drama africano con las mencionadas campa�as para recaudar fondos y as� Occidente envi� dinero, alimentos y medicinas. �A qui�nes? Lamentablemente, a los que eran directos responsables de aquellos sufrimientos.

 

La ayuda humanitaria por un valor de casi 800 millones de d�lares recaudados en un a�o fue a parar en su mayor�a a las arcas del gobierno[6]. Adem�s, Mengistu forz� descaradamente a las naciones donantes a pagar por la descarga en los muelles, transporte por carretera hacia el interior, y otros servicios. Finalmente, la comida enviada para aliviar a las provincias golpeadas por la hambruna fue usada en su mayor�a para alimentar soldados o vendida para elevar la moneda fuerte[7]. De hecho, oblig� a que los trabajadores humanitarios convirtieran su dinero a la moneda local a una tasa favorable a su junta, que triplic� as� sus reservas de monada extranjera, permiti�ndole comprar m�s armas y materiales b�licos.

 

Las tropas de Mengistu tambi�n requisaron veh�culos de ayuda humanitaria y se alimentaron con la comida que entraba al pa�s. Como not� despu�s Wolf: "qued� claro que una proporci�n significativa de comida de alivio en Tigray - el epicentro de la hambruna - fue consignada a la milicia. Los milicianos eran conocidos localmente como "milicias de trigo". El dinero permiti� a Mengistu, en definitiva, mantener sus esfuerzos b�licos por seis a�os m�s. La guerra cost� m�s de 100.000 vidas et�opes[8].

 

A pesar de la mala voluntad del r�gimen, numerosas organizaciones occidentales intentaron salvar vidas de civiles. Tras la organizaci�n de las camapa�as de ayuda humanitaria el Band Aid Trust dio millones de d�lares a diferentes ONGs, que tambi�n apoyaban la llamada "acci�n humanitaria" gubernamental, aunque en realidad esas acciones eran actos militares disfrazados.

 

El gobierno socialista desplaz� en ese momento a m�s de tres millones de personas. Esa gente tuvo que soportar un traslado brutal. Se desconoce el n�mero exacto de muertos durante su transporte. Los estimados van de 50.000 a 100.000 v�ctimas. M�dicos Sin Fronteras (MSF), en cambio, se rehus� a cooperar con Derg. Inform� despu�s que la deportaci�n era la mayor realizada desde la desatada por el Khmer Rouge camboyano[9].

 

M�dicos Sin Fronteras, junto a otras organizaciones internacionales, estaba muy consciente del enga�o y no colaboraron con la campa�a. En respuesta, fueron declarados non gratos por el gobierno de Mengistu y atacados por la prensa occidental. La administraci�n Reagan tambi�n afirm� que la ayuda pedida por el gobierno et�ope era un ardid para captar fondos para su propio beneficio, pero fue tachada de capitalista infame, reaccionaria y enemiga de la humanidad por los partidarios de aquel sistema. A partir de entonces muchos son los gobiernos africanos que, a imagen y semejanza del de Mengistu, utilizan las desgracias de su pueblo en beneficio propio.

 

Cuando a inicios de 1984 se vieron evidencias del peligro de la sequ�a, el r�gimen estaba concentrado en la preparaci�n de la celebraci�n de septiembre del establecimiento del Partido de Trabajadores de Etiop�a y el d�cimo aniversario de la Revoluci�n Socialista.

 

Trabajadores de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas dijeron que el dictador volaba en aviones cargados de whisky para celebrar el aniversario de su revoluci�n, mientras millones sufr�an hambre extrema[10].

 

En septiembre miles de campesinos hambrientos de las provincias del norte que no murieron all� abandonaron sus hogares para dirigirse a pie por el largo camino a trav�s del desierto y las monta�as hasta las puertas de Addis Abeba, con la esperanza de encontrar alimento y asilo. La Comisi�n de Alivio y Rehabilitaci�n - supuestamente implementada para ayudarlos - recibi� la orden de detenerlos, y la polic�a fue enviada a hacer un cerco humano alrededor de la capital para prevenir que esa gente entrara en la ciudad y estropeara el espect�culo[11].

 

Adentro se realizaba el festejo de cuatro d�as donde se vio un gran despliegue militar, m�sica marcial, carros de combate sovi�ticos y aviones piloteados por cubanos surcando los cielos. Mientras tanto, afuera el pa�s mor�a de hambre en medio del desierto abrasador.

 

Mengistu continu� implementando su visi�n socialista tras la sequ�a, forzando a 12 millones de personas a vivir en aisladas aldeas aut�rquicas, promoviendo la pobreza y aniquilando la adaptaci�n[12].

 

Dos a�os despu�s de la hambruna que cost� la vida a m�s de medio mill�n de personas Mengistu se atrev�a aun a dirigirse al mundo en estos t�rminos al hablar de sus traslados de poblaci�n: �El campesino ha de cambiar su vida y su pensamiento y abrir un nuevo cap�tulo en el establecimiento de una sociedad moderna en las zonas rurales y ayudar a la edificaci�n del socialismo�[13].

 

Notas:

[1] Haile Mariam Mengistu fue el d�spota que derroc� (y despu�s ejecut�) al Emperador Haile Selassie para gobernar Etiop�a en 1974.

[2] "Cr�menes de hambre: pol�tica y desastre de la industria del alivio en �frica". Derechos Africanos e Instituto Africano Internacional. Alex de Waal. 1997. p�gs. 110-112.

[3] Ib�d.

[4] Ib�d.

[5] "�Somos los '80s!: Ayuda de vida entonces y hoy". Edward B. Driscoll, Jr. 17 de diciembre de 2004. The weekly standard.

[6] "El Legado Genocida Marxista en Etiopia". Fernando D�az Villanueva. La ilustraci�n liberal.

[7] "Tiempo para actuar contra la Etiop�a de Mengistu". Pascoe, William. 11 de marzo de 1987.

[8] "�Somos los '80s!: Ayuda de vida entonces y hoy". Edward B. Driscoll, Jr. 17de diciembre de 2004. The weekly standard.

[9] "El hombre que quer�a alimentar al mundo". V-Generations.

[10] "Antiguo dictador et�ope Mengistu Haile Mariam Condenado en Tribunal de Justicia et�ope". 13 de diciembre de 2006. Alaska Pride.

[11] "Poder y hambre en Etiop�a". Dawit Wolde Giorgis. Wall Street Journal. 12 de enero de 1987.

[12] "Muriendo de hambre por la libertad: Culpe a la hambruna por las restricciones comerciales, no por el cambio clim�tico o falta de ayuda occidental". Julian Morris. The Wall Street Journal Europe. 15 de octubre de 2009.

[13] Informe del presidente Mengistu Haile Mariam al Comit� central del Partido de los Trabajadores de Etiop�a, 14 de abril de 1986.

 

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