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EL TERROR ROJO

 

 

INVESTIGACIONES | Alerta 360 Internacional

 

Guinea Ecuatorial: el Auschwitz de África
Por Cynthia Caden
Última modificación: 13 de enero de 2010 | Descargar completo en formato PDF

 

Tabla de contenidos
1. Introducción
2. Historia
3. La verdad sobre el ascenso de Macías
4. El reino del terror
5. Origen de la dictadura de Obiang
6. Nuevos sufrimientos
7. Bibliografía relacionada

 
  1  2  3  4  5  6  7 

 

El reino del terror

 

Alcanzado el poder, Macías rápidamente abandonó la democracia y se dedicó a convertir a Guinea Ecuatorial en uno de los estados africanos más represivos, temibles y dictatoriales.

 

El 9 de marzo de 1969, el diario ABC publicó en portada: "Macías asume el poder absoluto en Guinea Ecuatorial", para luego asegurar que "después de desembarazarse por todos los medios de sus adversarios políticos, ha iniciado una purga de sus colaboradores más directos" y "con las armas requisadas a los extranjeros, el presidente armó a sus partidarios, que han sembrado el terror en el país".

 

Ante los ataques cada vez más virulentos contra los extranjeros, comenzó un éxodo imparable de españoles, y el antiguo país colonizador tuvo que pedirle a la Cruz Roja Internacional que enviase urgentemente equipos sanitarios para relevar a sus médicos, quienes, como dijeron: "debido a las circunstancias, no pueden desempeñar su humanitaria labor con eficacia, además de peligrar su seguridad, por la campaña antiespañola que están llevando a cabo las autoridades guineanas"[1].

 

Muchos exiliados debieron irse sólo con lo que tenían puesto. Entre ellos había personas que llevaban toda su vida en Guinea. Los hijos de matrimonios mixtos nacidos allí no eran considerados españoles por el gobierno y se prohibió su salida, separando así a las familias. Otros no tenían ni siquiera el dinero que costaba el pasaje y tuvieron que conseguir préstamos para partir.

 

Macías encargó el adiestramiento de milicias y también envió misiones a Pekín para pedir alimentos y formación para aprender técnicas de organización miliciana popular. Las "Juventudes en Marcha con Macías", creadas y armadas casi desde el comienzo del gobierno, sometieron a humillaciones y vejaciones a los españoles que encontraban aislados. La Guardia Civil prefirió no intervenir para evitar que aumentase la violencia.

 

Un año después todos los partidos de oposición fueron ilegalizados, y se creó el Partido Único Nacional (PUN). En julio de 1971 el partido fue renombrado PUNT, agregando "de Trabajadores", inspirándose en Corea del Norte. La militancia era obligatoria para todos los guineanos mayores de siete años de edad.

 

Se levantaron sucesivas olas de represión y los opositores que no habían alcanzado a escaparse al extranjero fueron encarcelados y muchos murieron de forma violenta. Otros fueron torturados y encerrados por largos períodos en las inhumanas prisiones.

 

En "Guinea, materia reservada” se cuentan numerosos relatos de atrocidades cometidas en ese periodo.  En uno de ellos, un testigo relata la muerte de Federico Ngomo, antiguo Presidente de la Asamblea Nacional y luego nombrado por Macías auditor-jefe del Banco Central de Guinea. Ocurrió el día del Corpus Cristi de 1971. Los carceleros llevaron a doce prisioneros a la zona de Ngolo Ayon, a unos 5 kilómetros de Bata, y les obligaron a cavar una zanja en una zona pantanosa. Así es el relato de lo ocurrido:

 

"La milicia popular cogió palas, picos y mazas y comenzó en ese momento uno de los más tétricos y espantosos espectáculos... Empezaron a golpear a los prisioneros, que por otro lado se ahogaban en aquella viscosa agua en estado de descomposición, y que se agarraban a los bordes de la excavación con los dedos sangrando y con las uñas astilladas. Cada vez que alguno de ellos intentaba respirar aquel aire saturado y cargado de violencia y de silencio, las “Juventudes en Marcha con Macías” golpeaban con sus palas o sus picos las cabezas de aquellas amorfas figuras humanas rebozadas de fango y sangre en donde difícilmente se podía apreciar donde estaban la boca y los ojos. Solamente cuando cualquier movimiento, por mínimo que fuera, se detenía en el interior de aquella fosa pestilente, los verdugos cesaban su apasionante diversión del Corpus. La operación, sin embargo, se repitió al día siguiente con nuevos prisioneros. Los espectadores silenciosos, obligados por la Guardia Nacional a presenciar gratuitamente aquel espectáculo ofrecido por el presidente Macías Nguema Boyono, ahogaban una contenida arcada de terror, de dolor, de asco. Cientos de personas han muerto en forma similar...”[2].

 

Las despiadadas matanzas comenzaron a sucederse cada vez con mayor frecuencia y muchas veces en público para que sirviesen de "escarmiento". Algunas fuentes indicaron que se llegaban a amontonar hasta 6.000 prisioneros en las cárceles, aunque lo normal era matar a los detenidos más antiguos para hacer lugar a los nuevos. El 26 de junio de 1974 - y valga este hecho como ejemplo para no seguir enumerando otros - Macías ordenó ejecutar a 118 prisioneros políticos. Pero antes de hacerlo, obligó a los familiares a que diesen su consentimiento y acuerdo a las sentencias sumarias. Quienes se negaron a hacerlo fueron asesinados aún antes que sus seres queridos acusados. De este modo se aplicaba el sistema con el habitual cultivo de traiciones y denuncias comunes en los estados comunistas para destruir la confianza dentro de la población.

 

"La estela de sangre dejada por la 'Juventud en marcha con Macías' es indescriptible”, reconoció Obiang Nguema en su libro "Guinea Ecuatorial, país joven". El sobrino y sucesor de Macías criticó los desmanes cometidos para justificar así la violenta deposición de su tío, aunque hemos de agregar que sin mencionar su propia participación en muchos de aquellos sucesos cruentos. En otro párrafo de su obra aseguró que las dirigentes de la Sección Femenina del PUNT "someten a litigios políticos cuestiones íntimamente conyugales, litigios que generan las persecuciones y asesinatos de muchos maridos”[3].

 

Mediante el decreto promulgado el 7 de mayo de 1971 Macías asumió "todos los poderes directos" tras argumentar que había superado dos supuestos intentos de golpe de estado y "atentados para asesinar al presidente popular y democrático elegido por el pueblo africano de Guinea Ecuatorial”. En octubre del mismo año dictó un decreto-ley que sancionaba cualquier ofensa a su persona hasta con la pena de muerte y establecía fuertes castigos para quienes fuesen condenados por delitos de rebelión o por intentar derrocar al Gobierno.

 

Pero aún faltaba más: en julio 1972, Macías se autoproclamó presidente vitalicio a través de una “ley constitucional”. También se otorgaría los títulos de "Honorable y Gran Camarada”, por “la sabia dirección que ha llevado al país desde su independencia", “General Mayor de los Ejércitos Nacionales”, por “los méritos militares alcanzados”; y - como ya dijimos - “Gran Maestro de Educación Ciencia y Cultura", por “la infatigable labor instructiva llevada a todo el pueblo”[4].

 

La presencia soviética, norcoreana, cubana y china ya era muy importante a esta altura de los acontecimientos. Guinea Ecuatorial era una cárcel aislada del exterior - como es natural en los estados comunistas - y subsistía gracias a la ayuda de estos países.

 

"Los observadores próximos a la Alianza Atlántica habían señalado, en los últimos meses, la preponderancia de la influencia soviética en el territorio de ese país, apoyada por instructores cubanos que hablan correctamente español, gracias a la aportación de armamento ruso para el Ejército guineano. Asimismo, la URSS había participado en la instalación de un sistema de telecomunicaciones en el país, y a cambio de todo ello el Gobierno de Guinea habría dado facilidades al Gobierno de Moscú para la instalación de una base de pesca en la localidad de Luba[5]. Lo cierto es que la base no se utilizaba sólo con fines pesqueros. Los observadores atlánticos la calificaron como militar y estratégica", explicaba Pablo Sebastián, entonces corresponsal de ABC en Bruselas. 

 

Está claro, entonces, que los países comunistas apoyaban, aconsejaban y cerraban los ojos ante el evidente desequilibrio mental en constante aumento del gobernante de Guinea. Según un informe elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español que recogió Rafael Fernández: "El dictador muestra crecientes señales de inestabilidad. Se rodea de familiares o personas de Mongomo, que coloca en lugares importantes de la Administración, para vigilar a los ministros. Trata con desdén y a gritos a sus compatriotas y diplomáticos y acapara cargos. Además de ser Jefe del Estado y del Gobierno, desde marzo de 1969 es responsable también de las carteras de Defensa y Asuntos Exteriores. El funcionamiento de la administración y de los órganos del Estado es caótico. Comienza a ser conocida Guinea Ecuatorial como 'el reino del terror'"[6].

 

Una vez que toda oposición política fue eliminada, el gobierno comenzó a acosar e intimidar a la Iglesia Católica Romana, que era vista como otra posible institución opositora[7].

 

El gobierno dijo que "No hay otro Dios que Macías" y la frase "Dios creó Guinea Ecuatorial gracias a Macías. Sin Macías Guinea Ecuatorial no existiría", se convirtió en una parte obligatoria de todos los servicios religiosos que subsistieron.

 

La actividad empresarial se hizo casi inexistente. Exceptuando algunas pequeñas empresas constructoras extranjeras, encargadas de obras públicas y extracción maderera, el resto de la escasa actividad empresarial estaba en manos del Estado, como las empresas estatales comerciales, dedicadas a la venta mediante boletos de racionamiento de artículos importados como ropa, bebidas, electrodomésticos o bicicletas; la empresa estatal de transportes, con una flota de autobuses que cubrían los trayectos entre las cabeceras de distrito; o la empresa estatal de petróleo, dedicada a la venta de productos derivados.

 

Trabajar en la Administración del Estado o en una empresa estatal era un privilegio reservado a unos pocos. Sin embargo, estos trabajadores no tenían garantizados derechos laborales, incluida la percepción regular de un salario, pues podían pasar muchos meses sin recibir su sueldo. Además, los trabajadores de las empresas estatales no tenían la libertad de rescindir su relación laboral de no mediar causa justificada.

 

El trabajo era considerado como el primer deber y obligación de todo ciudadano, sin que se esperase contrapartida alguna, justificándose que “el trabajo creador y revolucionario” dignificaba al hombre. En estas circunstancias, cualquier tipo de reivindicación sobre las condiciones laborales era “contrarrevolucionario, subversivo y propio de los enemigos de la patria”[8], lo cual significaba el castigo de cárcel.

 

En 1975 un decreto prohibiendo toda educación privada llevó al cierre de todas las escuelas católicas, y la población fue advertida de que el contacto con la iglesia podría conducirla a un castigo severo. Mientras tanto, el mismo año Macías se proclamó a sí mismo un "Milagro Único"[9].

 

Por otra parte, el cierre de los colegios también obedecía a que el régimen era virulentamente anti-intelectual. Entre 1969 y 1976 unos 75 maestros o funcionarios de educación fueron ejecutados, incluyendo tres ministros. Cientos de maestros fueron expulsados, causando el cierre de similar número de escuelas[10]. Macías declaró que la educación privada era subversiva y la prohibió[11]. Los niños ya no iban al colegio porque los maestros habían muerto o huyeron. Lo único que debían aprender era a gritar "¡Nada sin Macías, todo por Macías! ¡Abajo el colonialismo! ¡Abajo el imperialismo!"[12].

 

Pero la postura hostil del régimen contra el intelectualismo no estaba limitada al sistema de educación. Cualquier ecuatoguineano educado era visto como una amenaza, y los profesionales, como estadistas por ejemplo, podían ser asesinados por este simple hecho. El término "intelectual" fue prohibido por Macías en 1973[13].

 

Entre todos sus odios, el presidente profesaba uno particular contra los annoboneses[14], probablemente porque los isleños mantenían una lealtad nunca disimulada por sus antiguos colonizadores españoles. Los habitantes de la remota Annobón vieron pasar los años en un absoluto aislamiento, sin que apareciera por allí ningún barco. También en 1973 se declararía una epidemia en la isla, pero Macías no sólo se negó a enviar ayuda, sino que incluso prohibió que lo hicieran las organizaciones humanitarias que estaban dispuestas a ayudar[15]

 

Un decreto publicado en agosto del mismo fatídico año obligaba a todos los ciudadanos del país a cambiar su nombre cristiano por el equivalente africano. Fernando Po pasó a llamarse isla Macías Nguema, Santa Isabel se convirtió en Malabo, San Carlos - la segunda ciudad de la isla - fue renombrado como Luba y la remota isla de Annobón pasaba a ser Paqalu[16].

 

Debido a la pésima gestión presidencial, el país pronto entró en crisis, a lo que contribuyó la nacionalización de la economía y la megalomanía de Macías Nguema, que le llevó a construirse un palacio valorado en 12 millones de dólares[17], entre otras excentricidades.

 

En medio de esta situación, en un país casi totalmente aislado, la población sobrevivía sufriendo graves penurias, y enfermedades ya erradicadas volvieron a aparecer. Sin ninguna lógica ni preocupación por su pueblo Macías ordenó clausurar la leprosería de Micomeseng, forzando así a los enfermos a regresar a sus aldeas de origen. Muchos fueron rechazados o incluso perseguidos por el temor al contagio de la gente sana y se vieron obligados a refugiarse en la selva[18], donde morirían en espantosas condiciones.

 

No es de extrañar que en 1974, una comisión internacional publicase un informe en el que se calificaba al régimen como el más brutal del mundo. La iglesia denunció el asesinato del ex-vicepresidente Edmundo Bosio y de otros miembros de la oposición, a lo que el presidente respondió expulsando a la mayoría de los religiosos del país y decretando el cierre de todas las iglesias.

 

Los religiosos extranjeros tuvieron entonces que salir también de Guinea, mientras que el clero autóctono fue perseguido, encarcelado, torturado y asesinado. Con la influencia directa de sus nuevas amistades comunistas, Macías declaró el estado ateo en un país con un 95% de población católica.

 

Amnistía Internacional, en su informe anual de 1976, afirmó de Guinea Ecuatorial: “es uno de los más represivos y totalitarios estados de África”. Criticó duramente las detenciones del Vicepresidente y Ministro del Interior Miguel Eyegue, uno de los más importantes consejeros militares del Presidente, la del capitán Salvador Elá, y las de entre 15 y 20 sacerdotes y monjas católicas.

 

En marzo de ese año Macías firmó un decreto-ley en el que ordenaba que "todos los niños guineanos entre 7 y 14 años, recibirán obligatoriamente adiestramiento militar” y “cualquier padre de familia o persona que se niegue a entregar a su hijo será encarcelado o fusilado”. Otro decreto-ley, firmado el mismo día, reafirmaba la africanización de términos del año anterior, prohibiendo "exhibir ninguno de los nombres de pila puestos por la Iglesia al ser bautizados" y "el mal pronunciamiento de los nombres africanos y menos con entonación europea”[19].

 

Entre los extranjeros sufrirían muy particularmente los trabajadores nigerianos que trabajaban en las plantaciones de cacao en Fernando Po. Vieron impotentes cómo se iban deteriorando los cultivos, de difícil producción. Las fincas que habían pasado a manos de guineanos se degradaban rápidamente, la producción disminuía y los patrones no pagaban. Los castigos eran más frecuentes y duros que nunca antes, convirtiéndolos prácticamente en esclavos absolutamente carentes de derechos dentro del país. Si protestaban por las condiciones en que debían trabajar el gobierno respondía con acción policial o militar. En vista de todo esto muchos escaparon. Ya en 1972 se habían marchado unos 20.000 de los 50.000 nigerianos que vivían y trabajaban en Guinea Ecuatorial.

 

En enero de 1976 la situación llegó a extremos intolerables. Macías había incumplido todas las promesas que hiciera antes a las autoridades nigerianas, que entonces enviaron un barco a Malabo para repatriar a los trabajadores que desearan regresar a su país. Todos querían salir cuanto antes hacia su patria, que se encontraba a unas cinco horas de navegación. En el barco se abarrotaron 1.500 personas aterrorizadas. En los muelles quedaban unos 7.000 nigerianos que querían también subir al barco. Macías envió soldados con el argumento de que haría respetar el orden y para evitar que se marcharan algunas guineanas que se habían casado con nigerianos.  

 

"En medio de un pánico generalizado en los muelles, los soldados abrieron fuego con armas automáticas", dijo la revista África en marzo de 1976. Fuentes gubernamentales nigerianas manifestaron luego que en la matanza perdieron la vida al menos 11 trabajadores.  

 

Después de esto el gobierno nigeriano ordenó la repatriación de todos los trabajadores. Se vivieron unas jornadas dramáticas en las que los nigerianos escapaban como podían en abarrotados barcos enviados desde su país o en cualquier cosa que flotara.  Algunos aseguran que Nigeria no intervino militarmente por miedo a la presencia soviética en Guinea, entonces ya muy importante. Nadie sabe exactamente la cantidad de nigerianos que murieron en aquellos sucesos. Los barcos escaseaban pues Macías había ordenado destruirlos mucho antes para evitar fugas de su atemorizado pueblo. Este nuevo éxodo masivo perjudicó gravemente al país, y las cosechas de cacao quedaron más afectadas aún que en el previo abandono precipitado de los españoles unos años antes.

 

Ese mismo año el semanario norteamericano The Guardian informaba que unos 26.000 "esclavos" estaban trabajando en las plantaciones de cacao y café de Guinea Ecuatorial y citó un informe de la Sociedad Anti-esclavitud - con sede en Londres - que aseguraba que la isla de Fernando Po era un gran campo de trabajos forzados. Según la información del semanario, incluido en uno de los boletines ‘La Voz del Pueblo’ de la ANRD[20], Macías había obligado a la población a trabajar en las plantaciones, debido a la salida forzada de los braceros nigerianos.

 

Para sustituir a los exiliados el gobierno decidió que cada pueblo y cada familia del país debían entonces enviar a la isla un cupo de trabajadores para salvar la cosecha de cacao. Si la gente no se alistaba voluntariamente, se procedía a su detención y traslado forzoso desde su pueblo hasta las plantaciones en Fernando Po; los obreros así traídos no tenían derecho a salario alguno, y tan sólo recibían una escasa ración de alimentos. Sin asistencia médica ni de ningún otro tipo y sin familiares o conocidos a quienes acudir para sobrevivir, muchos de estos trabajadores forzados hurtaban en las fincas de los habitantes de la isla ante la impotencia de éstos, que no tenían instancia alguna donde denunciar a “los trabajadores revolucionarios”, como entonces se les llamaba. Estas personas no podían retornar a sus aldeas, y sólo en casos excepcionales consiguieron una autorización de desplazamiento, o “credencial”[21].

 

Hubo pesquisas a lo largo de todo el país para recolectar hombres y llevarlos a trabajar obligados a las plantaciones de cacao. En la Navidad de 1976, por ejemplo, llegó un barco a Annobón después de los años previos de aislamiento. Los isleños pensaron que por fin llegaría apoyo médico y otras ayudas. Al darse cuenta de su error los que pudieron se escaparon a cuevas que sólo ellos conocían en su tierra. Mientras tanto, los guardias de Macías capturaban a todos los hombres que encontraron entre los 16 y los 40 años[22].

 

La gente, forzada a realizar un cultivo difícil sin ninguna experiencia, no consiguió cubrir ni siquiera las cuotas más mínimas. A pesar de las amenazas y represalias, no alcanzaban ni siquiera un triste 10% de la producción original - anterior a la independencia - tras la partida de los nigerianos.

 

En condiciones similares de carencia y maltrato se desarrollaría el trabajo en el sector de la construcción, concretamente en las obras de alguna que otra infraestructura, como fue la construcción de la central hidroeléctrica de Bikomo, donde los trabajadores guineanos apenas percibían, de manera muy irregular, un salario de 3000 bikwele, que alcanzaba escasamente para la manutención de cinco días[23].

 

Además, tanto los funcionarios públicos como la población en general estaban obligados cada sábado a trabajos públicos, como la limpieza de la hierba de las calles (o “chapeo de las ciudades”), al estilo habitual de los países comunistas. En cualquier momento y lugar los cuerpos de seguridad podían detener a las personas y obligarlas a trabajar en tareas de limpieza. La institución del trabajo forzoso gratuito y generalizado era conocida como “trabajar por el PUNT”.

 

Más allá de este trabajo forzoso generalizado, los reclusos de la cárcel central de Black Beach (muchos de ellos presos políticos) eran empleados - sin remuneración alguna - en trabajos de obras públicas, limpieza de las ciudades, o en las fincas estatales y plantaciones privadas de alimentos de las personalidades del régimen.

 

En febrero de 1977 la desaparecida revista ‘Cuadernos para el Diálogo’ publicó un reportaje escrito por un guineano que pidió que su nombre fuese protegido, donde contaba que en ese momento había miles de personas en su país que habían sido condenadas a realizar trabajos forzados, las mujeres eran violadas por los guardianes, y que a los prisioneros no les daban comida y muchas veces tampoco les pasaban la que les llevaban sus familiares. "La tortura está a la orden día”, decía el autor del artículo.

 

'Cambio-16' al explicar que Guinea estaba ya empobrecida hasta límites extremos, publicó una cita del periodista guineano Donato Ndongos "los diez años de poder absoluto por parte de Macías han servido para que una producción cercana a las 50.000 toneladas de cacao se reduzca a las 3.000 actuales; para que el café haya pasado de las 8.000 a las 1.000 toneladas; para que 160.000 guineanos hayan tomado el camino del exilio, otros 4.000 estén en las cárceles de Guinea y 30.000 personas estén condenadas a trabajos forzados".

 

Fueron surgiendo grupos opositores en el exterior, que denuncian la situación que se estaba viviendo en Guinea. La ANRD, en una Conferencia Nacional sobre los Refugiados de Guinea Ecuatorial en agosto de 1978, consideró por su parte que en ese entonces - y a pesar de todas las medidas gubernamentales para evitarlo - había unos 60.000 guineanos exiliados en Gabón, 40.000 más en Camerún, otros 15.000 en Nigeria, 8.000 en España y unos 300 en Sao Tomé y Príncipe. La suma total suponía alrededor de un tercio de la población del país.

 

La infraestructura financiera y administrativa estaba destruida completamente. La situación económica era crítica. Apenas si había alimentos en los mercados y ya no se podía cazar, porque Macías había ordenado a toda la población a entregar sus armas por temor a levantamientos. Tampoco se podía pescar porque había ordenado destruir los cayucos y botes, para evitar huidas. Las exportaciones de Guinea en 1978 fueron cinco veces inferiores a las del inicio de los años 70, prácticamente limitadas al poco cacao que se producía. La antiguamente aceptable red de carreteras del país iba deteriorándose por falta de mantenimiento, y en algunos lugares la selva ya se había comido los caminos.

 

En el banco no había dinero, pues Macías se lo llevaba en maletas a su refugio de Río Muni, especialmente las divisas. Entonces, el propio dictador, o cualquier autoridad militar, empezaron a secuestrar españoles para pedir rescates a cambio de su liberación. Tuvieron que salir de Guinea los últimos misioneros españoles que allí quedaban, acusados de espiar para el Gobierno español por medio de la confesión. Todos los testimonios aseguraban que en Guinea morían numerosos detenidos a palos o por maltratos y hambre. Según Cambio-16 a finales de 1978 solo quedaban en Guinea unos 50 españoles, de la Embajada, Iberia, Aviación Civil, Escuder y Galiana, Mallo, Tok, Fleitas, Sampaka, Cabanillas y San Cristóbal.

 

Los hospitales estaban en ruinas y no había medicinas en el país. La mortalidad infantil pasó de ser una de las más reducidas de África a una de las más elevadas. La situación de la enseñanza era catastrófica, con las escuelas cerradas y los maestros fugados o asesinados. El Gobierno guineano no dedicaba ni un céntimo a la enseñanza o la sanidad.

 

Eyá Nchama, secretario general de ANRD, dijo al Daily News de Tanzania en un viaje a Dar el Salam, que “no hay ley en Guinea Ecuatorial, lo único que cuenta es la ley de la selva. La policía tiene el poder de detener arbitrariamente a cualquier sospechoso de ser un opositor a Macías”.

 

El sanguinario dictador sería al fin depuesto el 3 de agosto de 1979, en un golpe militar de su sobrino y entonces Ministro de Defensa, Teniente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, después de que el presidente ordenara el asesinato de uno de sus hermanos[24].

 

El médico personal de Macías, Agustín Loery - a quien el golpe le salvó pues se encontraba condenado a muerte - aseguró que el ex presidente era un "loco secular". El doctor afirmó que la región de Mongomo había quedado devastada y que la mayoría de sus habitantes huyeron. Muchos murieron al cruzar a nado el río que separa a Guinea de Gabón. En el país había alrededor de 2.000 casos de lepra y la filaria estaba muy extendida y sin atención médica. Los niños tenían síntomas de raquitismo y los vientres abultados, debido a la pobre alimentación y a los gusanos intestinales que los devoraban por dentro.

 

Ante la situación crítica en que se encontraba Macías huyó a su aldea natal en el distrito de Mongomo, donde fue hecho prisionero por los hombres de Obiang, quienes lo condujeron a Malabo para que fuese sometido a juicio. Durante su búsqueda previa en el palacio de Nzangayong se encontraron los bastones de ébano con incrustaciones de marfil con los que rompía cabezas a diestra y siniestra. Durante sus once años de reino, desde 1968 a 1979, fue denominado merecidamente “el Pol Pot de África"[25].

 

Condenado a muerte por el tribunal por los delitos de asesinato, traición, genocidio y apropiación de fondos públicos, fue ejecutado junto a seis de sus colaboradores el 29 de septiembre de 1979. Su muerte fue celebrada por la mayoría de la población. Lamentablemente, el futuro no mejoraría mucho las condiciones de vida de los esperanzados habitantes.
 

Notas:

[1] "Guinea Ecuatorial: La ocasión perdida". Juan María Calvo. 1989.

[2] "Guinea, materia reservada". R. Fernández. Madrid. Sedmay Ediciones. 1976.

[3] “Guinea Ecuatorial, país joven”. Teodoro Obiang Nguema. Madrid, Ediciones Guinea, 1985.

[4] "Guinea Ecuatorial: La ocasión perdida". Juan María Calvo. 1989.

[5] Desde la cual las aguas de Guinea quedarían en pocos años esquilmadas de sus recursos ictícola

[6] "Guinea, materia reservada". R. Fernández. Madrid. Sedmay Ediciones. 1976.

[7] "Guinea Ecuatorial, la dictadura olvidada: trabajo forzado y asesinato político en África central". Informe de Investigación Nro. 2. Suzanne Cronje. Londres: Sociedad de Anti-Esclavitud. 1976 / "Macías: Verdugo o victima". Agustin Nze Nfumu. Madrid: Herrero y Asociados, 2004.

[8] "Trabajo y libertades sindicales en Guinea Ecuatorial". Alicia Campos Serrano y Plácido Micó Abogo. Fundación Paz y Solidaridad “Serafín Aliaga” – Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL).

[9] "Guinea Ecuatorial: Colonialismo, terror de Estado y búsqueda de estabilidad". Ibrahim K. Sundiata. Colorado: Westview Press. 1990. págs. 129-130.

[10] Ibíd. págs. 132-133.

[11] "Macias Nguema: Cruel y sangriento dictador". Afro Articles. Rashid Suleiman. 6 de agosto de 2008.

[12] "Guinea Ecuatorial: La ocasión perdida". Juan María Calvo. 1989.

[13] "Guinea Ecuatorial: Colonialismo, terror de Estado y búsqueda de estabilidad". Ibrahim K. Sundiata. Colorado: Westview Press. 1990. pág. 133.

[14] La isla Annobon es la isla del Golfo de Guinea más apartada del continente africano. Sólo tiene 15 km. cuadrados y se encuentra a más de 300 kilómetros de la costa de Gabón y a más de 600 kilómetros de Malabo, la capital de su estado.

[15] "Guinea Ecuatorial: La ocasión perdida". Juan María Calvo. 1989.

[16] “Papá gallo” en recuerdo del símbolo utilizado por Macías en las elecciones.

[17] "Francisco Macías Nguema". Biografías y Vidas en línea.

[18] "Guinea Ecuatorial: La ocasión perdida". Juan María Calvo. 1989.

[19] Ibíd.

[20] Alianza Nacional de Restauración Democrática.

[21] "Trabajo y libertades sindicales en Guinea Ecuatorial". Alicia Campos Serrano y Plácido Micó Abogo. Fundación Paz y Solidaridad “Serafín Aliaga” – Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL).

[22] "Guinea Ecuatorial: La ocasión perdida". Juan María Calvo. 1989.

[23] "Trabajo y libertades sindicales en Guinea Ecuatorial". Alicia Campos Serrano y Plácido Micó Abogo. Fundación Paz y Solidaridad “Serafín Aliaga” – Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL).

[24] En junio de 1979 un hermano menor de Teodoro Obiang moría tras protestar porque su paga en el ejército estaba en mora. Esta amenaza al círculo interno de poder movió a Obiang a reunir a varios parientes y miembros poderosos juntos y realizar un golpe exitoso.

[25] "Macias Nguema: Cruel y sangriento dictador". Afro Articles. Rashid Suleiman. 6 de agosto de 2008.
 

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